Cómo extraer la grasa de las pechugas y los asados ​​de res

How to Render Fat from Briskets and Beef Roasts

¡Guarda los recortes de grasa de res!

Si alguna vez has recortado un pecho de res o un asado de res bien marmoleado, probablemente hayas terminado con un montoncito de grasa de res. ¡Por favor, no la tires! ¡Guárdala y haz algo útil! Derretir grasa de res (también conocida como sebo) es fácil, gratificante y una excelente manera de estirar tu presupuesto y aprovechar al máximo cada corte. Además, el sebo casero de res criada en pastura es inigualable para cocinar, freír e incluso para hacer velas y jabones caseros.

Lo que necesitarás:

  • Recortes de grasa de res (de pecho, de chuck roast o de cualquier corte de res madurada en seco bien veteado)

  • Un cuchillo afilado

  • Una olla de fondo grueso o una olla de cocción lenta

  • Un colador de malla fina o una gasa

  • Buenos frascos de conserva antiguos para almacenar

Paso 1: Recortar y guardar la grasa

Al preparar un pecho de res o un asado antes de cocinarlo, tómate unos minutos extra para retirar cualquier trozo grande de grasa blanca y firme. Evita los trozos con demasiada carne (un poco está bien, pero lo ideal es que contenga principalmente grasa). En lugar de tirarla, guarda una bolsa de un cuarto de galón en el congelador y sigue agregándole más cada vez que recortes un asado. En un abrir y cerrar de ojos, tendrás suficiente para una buena cantidad: ¡sin desperdicios, solo sebo puro y útil!

Cuando esté listo para derretir, corte la grasa congelada en trozos pequeños o, para obtener mejores resultados, pásela por un procesador de alimentos para obtener trozos más finos. Cuanto más pequeños sean los trozos, más rápido y uniformemente se derretirán.

Paso 2: Iniciar el proceso de renderizado

Si los trozos son más pequeños, puedes echarlos directamente a la olla. Si la grasa es más grande, o proviene de nuestros nuggets de sebo de riñón, podría valer la pena pasarla por la picadora de carne con un disco grueso; ¡el proceso es mucho más rápido!

Coloque la grasa en una olla de fondo grueso o una olla de cocción lenta. Baje el fuego a bajo ; ¡la clave está en cocinarla despacio y con constancia! A medida que la grasa se derrite, se separará en sebo líquido dorado y trocitos crujientes llamados chicharrones. Remueva de vez en cuando para evitar que se pegue y se queme.

Paso 3: Colar y almacenar

Una vez que la grasa esté completamente derretida y los chicharrones estén dorados, retírelos del fuego. Cubra un colador fino con una estameña y vierta con cuidado el líquido caliente en frascos de conserva limpios. Esto ayuda a eliminar cualquier resto, dejando un sebo suave y puro. Déjelo enfriar a temperatura ambiente antes de sellarlo y guardarlo.

Si realmente te gusta la grasa pura, repite este paso 2 veces más.

Cómo utilizar la grasa de res procesada

  • Cocinar y freír: Este es mi pequeño secreto para empezar con las recetas: me encanta freír cebolla y ajo en grasa de res antes de empezar. También funciona de maravilla para asar verduras, sellar filetes o freír papas.

  • Horneado: El sebo produce masas de tarta y galletas increíblemente hojaldradas. ¡Solo comparables a la mantequilla, en mi opinión!

  • Proyectos DIY: Tenemos clientes que convierten la grasa de res en velas, jabón o incluso bálsamos para la piel. ¡No hay límites! Me encantaría saber qué planeas hacer. ¡Envíame un mensaje!

Bono: ¡No desperdicies los chicharrones!

¿Esos trocitos crujientes que quedan? ¡Son chicharrones, y están deliciosos! Espolvoréalos con sal y disfrútalos como refrigerio o úsalos como aderezo para ensaladas y sopas. ¡A Joshua le encantan!

¡Probar!

El derretimiento de grasa de res es una forma versátil de aprovechar al máximo la carne de res madurada en seco de granjas locales de Wisconsin, creando una grasa para cocinar sabrosa y útil. Mantén a mano la bolsa del congelador, guarda cada trocito y siempre tendrás una reserva lista. Pruébalo la próxima vez que recortes carne; ¡nunca volverás a ver la grasa con los mismos ojos!

De nuestra cocina de Creamery Creek a la suya: ¡feliz cocina!

Besos y abrazos,

Luisa